Clima en Nebraska históricamente y contemporánea
Ubicado en el centro de los Estados Unidos, Nebraska tiene una moderada influencia climática de los océanos, rodeado de tierra en cada una de sus fronteras, algo diferente a otros estados. Como resultado, el clima puede presentar una gran variabilidad día a día y temporada a temporada. Por la parte este del estado, se hace más húmedo mientras por la parte oeste se hace más árido. Típicamente, en todo el estado, los veranos son húmedos y los inviernos, fríos. Nebraska tiene riesgos climáticos como tormentas eléctricas, tornados, granizo, lluvias torrenciales, sequías, olas de calor y ventiscas. Expertos predicen que el estado tendrá un aumento en la frecuencia y gravedad de estos riesgos climáticos en el futuro. Por dicho, impactará el rendimiento de los cultivos, desplazará comunidades, dañará infraestructura e interrumpirá el turismo. Otras consecuencias del cambio climático también incluyen el aumento de la vulnerabilidad a los incendios forestales, especies invasoras, una calidad del aire reducida y cambios en los patrones de las enfermedades.
El fenómeno del cambio climático
El proceso del cambio climático es un fenómeno natural. No obstante, la tasa a la que está ocurriendo es alarmante. Se estima que las tarifas actuales son 10 veces más rápidas que la tasa promedio de calentamiento desde la última época de glaciación. Esta aceleración en la tasa viene de la producción excesiva de los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, metano u óxido nitroso. Desde la era preindustrial, la tasa promedio de las temperaturas globales ha aumentado aproximadamente dos grados Fahrenheit. Aunque dos grados parecen insignificantes, este aumento es suficiente para cambiar drásticamente los procesos naturales, temperaturas y precipitación.
El término "calentamiento global" se refiere a las tendencias de la temperatura global a subir. Sin embargo, estas tendencias no ocurren proporcionalmente en todas las regiones del mundo. Por ejemplo, la mayoría de las regiones están aumentando sus temperaturas, pero también hay ubicaciones aisladas que se están enfriando más, lo inverso de la norma. Específicamente en las regiones costales, el océano desempeña un papel importante en regular las temperaturas. El océano almacena una gran proporción de dióxido de carbono, previniendo su salida a la atmósfera donde ayudará a atrapar más calor. Con las temperaturas globales subiendo, la capacidad del océano de almacenar dióxido de carbono disminuye, resultando en la habilidad del océano de regular las temperaturas haciéndose más débil. Con menos gases de efecto invernadero siendo almacenados, la atmósfera será más calurosa y, como consecuencia, tendremos menos hielo, nieve, niveles del mar más altos, el océano más caliente, el aumento en la humedad promedio y cambios en las tendencias de la lluvia.
Cambios a las temporadas
Las precipitaciones globales han aumentado con la tendencia de que la parte este de los Estados Unidos se haga cada vez más húmeda y la parte suroeste se haga más seca. Similarmente, la capa de nieve se reduce por todo el mundo, especialmente durante la primavera. La cuenca del Mississippi, de la que Nebraska forma parte, pierde del cinco al seis por ciento por década desde 1980 en su capa de nieve. Por lo tanto, la frecuencia de los problemas relacionados con sequías ha subido. Paralelamente, la frecuencia y gravedad de eventos relacionados con olas de calor también han subido.
Inversamente, la frecuencia de los eventos de frío extremo ha disminuido. Los días fríos, que se consideran cuando la temperatura se hace menor o igual a 32 grados Fahrenheit, han disminuido por todo el país excepto en la parte sureste. Al este de las Montañas Rocosas, las temperaturas en el verano han disminuido. Además, los días sin heladas están aumentando, algo importante para los estados agrícolas como Nebraska. Saber los días sin heladas en un año ayuda a determinar la temporada para cultivar. La duración extendida de días sin heladas significa que la temporada para cultivar también está creciendo.
A escala global, hay una tendencia creciente de sequías por todo el continente. Esta tendencia se relaciona con la creciente demanda atmosférica provocada por el aumento de las temperaturas, más que con la disminución de las precipitaciones. La frecuencia, gravedad y periodos de incendios forestales se han aumentado en relación con temperaturas crecientes y condiciones más secas. Los incendios forestales liberan miles de millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Además, estos eventos causan miles de millones de dólares en daño a propiedades y dejan a los residentes y los ecosistemas con una vulnerabilidad más alta.