Energía
Puntos claves
- Las emisiones relacionadas con la energía (derivadas de la quema de combustibles fósiles para generar electricidad y calor, así como para el transporte, la producción de vapor y la fabricación de fertilizantes) son la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Nebraska.
- Los habitantes de Nebraska consumen energía tanto de forma directa (mediante la compra de combustibles y energía) como indirecta (a través de productos y servicios).
- Reducir las emisiones puede generar un impacto económico positivo (menores costos de energía y fertilizantes).
- Será necesario que los habitantes de Nebraska evalúen, a todos los niveles, dónde pueden lograrse los mayores beneficios mediante la eficiencia energética y el cambio de combustible. Esto abarca los sectores residencial (calefacción y refrigeración) y comercial (calefacción y refrigeración), el transporte (vehículos), así como las políticas a nivel empresarial, local, estatal y nacional.
- Los objetivos de reducción de emisiones deben ser compatibles con los objetivos de fiabilidad.
Actividades cotidianas
A menudo se pasa por alto el papel de la energía en las actividades cotidianas. Solo en el contexto de los alimentos, la energía se utiliza para cultivar, transportar y almacenar innumerables productos de los que dependemos dentro del estado, entre estados e incluso a nivel internacional. Una vez que los alimentos llegan a las tiendas, se emplea energía para refrigerar y climatizar los establecimientos. Lo ideal es contar con fuentes de energía fiables y de bajo costo. Cada vez que generamos energía, se liberan al medio ambiente subproductos como los gases de efecto invernadero (GHGs, por sus siglas en inglés) —por ejemplo, el dióxido de carbono— y contaminantes atmosféricos. Los combustibles fósiles representan más de la mitad de las fuentes de energía utilizadas en Nebraska y constituyen también la principal fuente de emisiones en Estados Unidos. Además del dióxido de carbono, la agricultura genera metano, derivado de la actividad ganadera, y óxidos de nitrógeno, procedentes de la aplicación de fertilizantes al suelo.
Tipos de energía
Es importante actuar con cautela al comparar distintas fuentes de energía. Algunas fuentes no pueden sustituir directamente a otras, y existen diferencias en cuanto a eficiencia y volumen de emisiones generadas. También es fundamental tener en cuenta las emisiones indirectas. Aunque a menudo se presenta a las fuentes renovables —como la eólica y la solar— como emisoras de cero emisiones, factores como la instalación y el ciclo de vida completo implican cierto nivel de emisiones.
Por lo general, las fuentes de energía se clasifican en dos categorías. Las fuentes de generación despachable, como el carbón y el gas natural, permiten controlar cuándo y en qué cantidad se utilizan; no obstante, su capacidad de ajuste frecuente es limitada. Por otro lado, las fuentes no despachables —como el viento, la luz solar y el agua— solo permiten su aprovechamiento cuando están disponibles. Este desafío se ha abordado mediante innovaciones como el almacenamiento de energía y las redes eléctricas inteligentes. Para garantizar un suministro energético continuo, es necesaria una combinación de fuentes despachables y no despachables. La proporción de fuentes utilizadas depende, en última instancia, de diversos factores, tales como la disponibilidad física, los costos, las políticas públicas y la geopolítica, entre otros. Las proyecciones futuras apuntan a una progresiva retirada de las centrales de carbón y nucleares más antiguas, sustituyéndolas por gas natural, energía eólica, solar y sistemas de almacenamiento de energía.
Las personas generan emisiones de manera indirecta a través del uso de servicios y la compra de productos. Por ejemplo, los habitantes de Nebraska pagan por la electricidad y el gas natural que utilizan para climatizar sus hogares, además de sufragar los costos del combustible para sus desplazamientos diarios.
Los sectores económicos que generan más emisiones en el estado son:
- 41,7 % agricultura,
- 24,2 % generación de electricidad,
- 15,2 % transporte,
- 11,4 % industria
Aunque el sector agrícola es el que genera específicamente la mayor cantidad de emisiones, el sector industrial —que abarca la manufactura, la minería, la construcción y la agricultura— es el que consume más energía. En términos de volumen, el sector industrial ocupa el primer lugar, pero si se considera el costo total, el sector del transporte encabeza la lista. A pesar de que este último consume solo el 23,6 % de la energía total, el combustible es más caro en él que en el sector industrial, lo que deriva en costos más elevados. En el sector comercial, se observa una tendencia al alza en el consumo de energía, a la par del crecimiento económico. La creciente presencia de centros de datos y actividades de minería de datos también demanda energía para los sistemas de refrigeración eléctrica.
El consumo de energía renovable en el estado se compone de un 11,5 % de biocombustibles, un 8,9 % de energía eólica, un 1,35 % de energía hidroeléctrica y menos de un 1 % de otras fuentes. Se prevé que el consumo total de energía aumente un 15 % entre 2022 y 2050. La electrificación está cobrando impulso en el sector energético gracias a tecnologías más económicas y a menores costos de generación. En el estado, el carbón y la energía nuclear se utilizan exclusivamente para la generación de electricidad. El uso de gas natural se distribuye de la siguiente manera: 54 % para fines industriales, 22 % para calefacción y calentamiento de agua en el sector residencial, 18 % para calefacción y calentamiento de agua en el sector comercial y 6 % para la producción de electricidad.
El agua es un recurso fundamental que no solo permite generar electricidad, sino que también se utiliza en las centrales eléctricas para procesos de refrigeración. Las tendencias climáticas recientes han provocado una disminución de las precipitaciones estivales y de la acumulación de nieve en las montañas. La duración y la frecuencia de las sequías están aumentando. La mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos incrementa la probabilidad de interrupciones en el suministro eléctrico debido a daños climáticos, lo cual puede resultar desastroso para los procesos industriales. No solo la reducción del caudal de agua causada por la sequía es perjudicial, sino que el aumento de la temperatura media del agua también reduce la eficiencia de los procesos de refrigeración. Asimismo, la situación inversa —las inundaciones— puede generar problemas tanto para la refrigeración como para la generación de electricidad.